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miércoles, 25 de febrero de 2015

BREVE SEMBLANZA DE LA VIDA Y OBRA DEL GENERAL DE DIVISIÓN E.P. DON JOSÉ DEL CARMEN MARÍN ARISTA.

Por Rodolfo Araujo Bazán.
Se ha dicho con mucha razón que los valores que guían el camino de los grandes hombres son: el bien, la belleza, la verdad, la justicia y la libertad que dan la paz y la felicidad. Quienes están imbuidos de ellos, se colman sin cesar de un intrépido valor para acometer las más grandes empresas y dejar una estela luminosa de ejemplo y de virtud a los demás.

A esa clase de personajes que en la historia han dado muestras palpables de encarar aquellos valores; y que por lograrlos han puesto en ellos, permanentemente todo su esfuerzo, su vida sin la menor duda por defender sus ideales, pertenece José del Carmen Marín Arista, ilustre patricio, no sólo del Ejército sino de la juventud entera; hombre que encarna el ideal y los valores principales de la vida, por lo que se ha ganado el respeto imperecedero del Ejército y la civilidad del Perú entero.

Marín, hombre de fina mentalidad, con una vida consagrada por entero a las faenas de la sabiduría y al ejército de la virtud, peruanista que busca y desarrolla insuperablemente las bases ideológicas a consolidar una Doctrina sobre Política General del Estado y sobre Defensa Nacional para lograr el fin supremo del Estado: EL BIENESTAR DE LA NACIÓN, al referirse al hombre y su destino, expresa:

"En efecto el ser humano por su realidad física, fruto de su conformación biológica y del medio, que es lo que hace su individualidad es: egocéntrico, se considera como el fin y punto de convergencia de todas las cosas; egoísta, todo lo quiere para sí; se ve absorbido por las realidades exteriores, hacia los cuales lo arrastran sus instintos y apetitos: subordina todo a los valores materiales y busca su supervivencia a cualquier precio. Se ve atraído por la ley del menor esfuerzo, se resiste a todo lo que implique sacrificios o trabajos; es imprevisor, le preocupa el presente y poco o nada el futuro".

"En cambio lo espiritual del hombre o sea su personalidad, lo impulsa a abrirse y comunicarse con los demás, a ser humanos y sentir, como en carne propia, el dolor y la miseria de sus semejantes y sentirse impulsado a acudir en su ayuda, dando de si o de lo que tiene; tiende a concentrarse en la vida interior y a considerar los valores materiales como medios al servicio de los valores superiores del espíritu, de aquellos que son dignificadores de la persona humana; puede aceptar deliberadamente el sacrificio de la vida física por salvar la razón, la honra, la dignidad o sus ideales". He allí el pensamiento y la gran personalidad de este gran hombre.

JOSÉ DEL CARMEN MARÍN ARISTA, nació el 02 de Marzo de 1899 en Huayabamba, en la provincia de Rodríguez de Mendoza, del Departamento de Amazonas, fueron sus padres don Marcelino Marín Camacho, natural y vecino del distrito de Huacapampa, hoy José Gálvez, Celendín y de doña Adela Arista de Marín, natural de Huayabamba.

Muy joven a los 18 años de edad viaja a la Capital de la República (Lima) e ingresa como soldado a la Escuela de Clases de Infantería de la Escuela Militar de Chorrillos (en Mayo de 1917), allí aprende y enseña. Asciende a cabo y es designado al servicio del Mariscal don Andrés Avelino Cáceres en Ancón. Al año siguiente (1918) ingresa a la División Superior (hoy Escuela de Oficiales), de la que egresa en 1922 con la Espada de Honor de su "Promoción Centenario", por haber obtenido el primer puesto en los cuatro años de estudios, cabe indicar que ingresó con el número uno en el concurso de admisión.

En los años 1922 al 1927 se gradúa de bachiller en Ciencias Matemáticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, optando el grado de bachiller terminando sus estudios para el doctorado; y de Ingeniero Militar en la Escuela de Versalles, Francia, de la que egresa con el segundo puesto entre todos los oficiales de su promoción (270 oficiales franceses y 40 extranjeros). A su regreso funda la Escuela de Transmisiones de la que es su primer Director.

De 1929 a 1933 en la Escuela de Oficiales es, sucesivamente: Capitán Instructor, Director de Estudios y Comandante de la misma.

En 1934 asciende a Mayor e ingresa a la Escuela Superior de Guerra y se diploma, obteniendo la "Espada España". En todas esas situaciones, siempre con el Primer Puesto. En dicha Escuela es al mismo tiempo profesor y alumno.

En 1937 es enviado nuevamente a Francia, a la Escuela Superior de Guerra de París, donde se diploma con mención muy honrosa. A su retomo a la Patria es nombrado Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército, puesto que desempeñó durante el conflicto con Ecuador.

A fines de 1943, pasó de la Dirección de la Escuela de Aplicación de Ingeniería a la del Colegio Militar Leoncio Prado, siendo su fundador y primer Director. Como tal, participó en la Convención de Directores de Colegios Nacionales en la que las Directivas del C.M.L.P. obtuvieron por unanimidad, el siguiente voto: que, el trabajo presentado por el Crl. E.P. José del Carmen Marín Arista, Director de C.M.L.P., sirva de base para la Reforma de la Educación Secundaria y se publique en el órgano oficial del Ministerio de Educación Pública.

Dirigió la Escuela de Aplicación de Ingeniería. Luego es Director de la Escuela Militar de Chorrillos, puesto en el que asciende a General de Brigada, con este grado juramenta para desempeñar la Cartera de Ministro de Guerra durante el Gobierno Constitucional del Dr. José Luis Bustamante y Rivero (1974).

En 1984 como miembro del Consejo Superior del Ejército, preside la Comisión de los Institutos Armados, encargado de proponer los "Proyectos de Leyes Fundamentales" de preparación de la Defensa Nacional y de la Fuerza Armada. Una de esas Leyes creó al CAEM cuya organización y dirección se encomienda al General Marín en 1950. Siendo su gestor fundador y primer Director (1950 1957).

El CAEM (hoy CAEN: Centro de Altos Estudios Nacionales) nace así gracias al empeño tenaz y voluntad indesmayable de MARIN, y a la luz de este hermoso lema:

"Las ideas se exponen y no se imponen" que inspira permanentemente su quehacer institucional. Junto a él, el emblema del Escudo del CAEM que enuncia "VIET ARTE AD GLORIAM ASCENDITUR" (Con la voluntad y el Saber se Asciende a la Gloria).

En Diciembre de 1956, asciende a General de División, grado con el que pasa al retiro en 1957, pero sigue como Asesor Académico del CAEM, tres años más.

Ex Catedrático Principal de la Universidad Nacional de Ingeniería, en la que ha enseñado durante 32 años, Profesor Emérito de la misma y Profesor Honorario de la "San Luis Gonzaga" de Ice, ha sido catedrático de la Escuela de Alto Mando de la FAP desde su fundación y de la Academia Diplomática. Miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Matemáticas y Físicas.

Merecedor de múltiples condecoraciones en el Perú y en el extranjero tales como:
  • Gran Cruz: de la Orden Militar de Ayacucho, de la Orden de Mérito (Chile), de la Orden del Libertador (Venezuela).
  • Gran Oficial: De la Orden del Sol, de la Orden de Mérito de Aviación.
  • Comendador: De la Legión de Honor (Francia), Palmas Magisteriales.
  • Oficial: Del "Cóndor de los Andes" (Bolivia), Palmas
  • Académicas (Francia), Orden de Mérito (Paraguay), Etc.

El General de División E.P. Don José del Carmen Marín Arista falleció el 6 de Diciembre de 1980, siendo sepultados sus restos con honores de Ministro de Estado en el Cementerio General "El Ángel" de Lima. Arrastraron el duelo su querida e inseparable esposa señora Cirila Marín Vda. de Marín, sus hijos y demás familiares.

Las palabras de agradecimiento por encargo especial de la familia estuvieron a cargo del autor de la presente nota, quien en sentidas expresiones de dolor, entre otros conceptos dijo:

"José del Carmen Marín Arista, ha sido y seguirá siendo un MAESTRO porque supo enseñar con la ciencia y con el ejemplo, cuyas enseñanzas las ha enrumbado por el camino de la honestidad, de la honradez y de la grandeza de espíritu, que fue timbre imperecedero de sus sabias lecciones".

"Bien sabemos que la muerte no existe para los hombres de la talla de José del Carmen Marín Arista. Su ausencia momentánea significa en la consoladora realidad de sus obras, la victoria del hombre sobre el espacio y sobre el tiempo, el "Ubi" y el "aliando" de Aristóteles, que hace de la existencia meras formas de sensibilidad y cuyo aparente término, solo arredra a los espíritus pusilánimes".

"José del Carmen Marín, continuará viviendo entre nosotros porque supo conjugar y amalgamar en su espíritu y de su corazón: la grandeza y la humildad, la autoridad y la comprensión humana, la virtud y el ejemplo, el amor y la amistad hacia los suyos y sus semejantes; la bondad y la ternura con los desposeídos y necesitados. Se entregó a los demás con la misma entereza que a los suyos. En fin continuará viviendo entre nosotros como símbolo del hombre que entregó su vida al servicio de la Nación".

De la Revista El Labrador, mayo 2001. 

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