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sábado, 14 de julio de 2012

EN LA NATURALEZA ESTÁ LA FELICIDAD

Por Silvia Bazán Zurita.
La noche lo ha cubierto todo y yo me siento un ser único sobre la tierra, tendida en la hierba, mirando al cielo. En verdad no vi nada al principio; solo aspiré hondo como para atrapar dentro de mí y para siempre, esa sensación de plenitud, con el ambiente impregnado de un olor a tierra húmeda, después de un aguacero en la sierra.

De pronto, la luna descubrió ligeramente su velo y se deja ver. También se deja ver una estrella y pienso que la primera estrella fue pintada por Dios en el firmamento; y yo, como antes, como cuando era niña, le pedí a la estrellita un deseo: "Quiero la felicidad"; pero aparecen muchas más estrellas como queriendo distraer o arrebatar mi deseo, pero yo siento que ya empiezo a lograrlo, aquí mirando el cielo de Cajamarca que siempre fue generoso, que da descanso, y que significa poesía y acaso la felicidad.

Tal vez me dormí, o tal vez no, pero sin sentir el paso del tiempo he pasado toda la noche recostada en la verde alfombra del pasto, admirando la belleza natural. Los primeros rayos de sol acarician mi faz, y me parece que derraman una cascada de felicidad en entorno. Y sigo admirando las maravillas de mi tierra, él sol , ya desperezado, reina esplendoroso sobre toda la tierra. El rojo intenso de la flor de la cantuta descansa en un rincón del paisaje, simbolizando un canto al amor. Algunas retamas bordean el estrecho camino, y sus pequeñas florecitas doradas iluminan y alegran el alma, como lamparitas. Y yo me pregunto si en ese pequeño camino encontraremos las pequeñas alegrías de la vida, que nos dan felicidad. Eucaliptos majestuosos se divisan en la lejanía y sus troncos erguidos parecen alcanzar el cielo. Avecillas diversas vuelan alegres y susurran entre los árboles. ¿Será, de pronto, que en esos bosques se esconde la felicidad?

Una mariposa revolotea a mí alrededor, con sus alitas multicolores, y sentí en su vuelo una brisa de ilusión dentro de mí. ¿Por ventura es la felicidad? Muy cerca veo pencas y cactus, y sus espinas encantadas me parecieron los espejos rotos del alma adolorida pero valiente en su lucha contra la adversidad. ¿Será que en ellas también se cobija el secreto de la felicidad?

Un murmullo conocido me hace voltear y ver las cristalinas aguas de un río. La flor de papa, hermoso símbolo de la fecundidad de la tierra, resalta en los verdes campos, derramando con sus brillos azules un poquito de felicidad.

Envuelta en el encanto del paisaje, casi místico, pintado por la mano de Dios, pensé que es bueno tenderse en la tierra a contemplar el cielo, que es bueno andar por los caminos en busca de la felicidad. El trino de los pájaros será una canción en nuestros oídos, las retamas anunciarán nuestras doradas alegrías, la flor roja será nuestra expresión de amor, el vuelo de las mariposas nos dará un soplo de vida, los eucaliptos harán llegar al cielo nuestras plegarias, la flor de papa alimentará nuestra alma, el agua de los ríos calmará nuestra sed, las "no me olvides", florecillas insignificantes y escondidas guardarán nuestros mejores recuerdos, y los cactus y pencas espinosos callarán nuestras tristezas y fortalecerán nuestro espíritu.

A la naturaleza, perfectamente y sin desconfianza, podemos entregarle nuestro corazón, porque allí está escrita la felicidad con la pluma de Dios.

De la revista El Labrador, mayo 2001.

Silvia Bazán Zurita, Médico Cirujano, hija del recordado sucrense Dr. Tarsicio Bazán Zegarra, desaparecida tempranamente después de la navidad de 1997.

miércoles, 27 de junio de 2012

Escenario: CUIDANDO LA VIDA, UNA ESTRATEGIA DE PROMOCIÓN DE LA HIGIENE EN CELENDÍN


Por: Mercedes Zevallos Castañeda.
El agua es, sobre todo, vida, Jugar común, verdad indiscutible. Pero puede ser también muerte. Cada ocho segundos muere en el mundo un niño por una enfermedad relacionada con el agua (la disentería o el cólera) y casi dos billones de personas no cuentan con instalaciones sanitarias decentes. Sabemos que muchas de estas muertes pueden ser evitadas si las personas tuvieran adecuadas prácticas de higiene.

En la promoción de la salud y la higiene y en la capacitación a los promotores sanitarios, se diseñan y validan distintas estrategias y metodologías, especialmente para apoyar a las familias rurales en condiciones de pobreza. Actualmente UNICEF esta validando en Cajamarca, una propuesta metodológica de capacitación a promotores en el tema de agua y saneamiento.

Una de las causas de la morbimortalidad infantil son las malas condiciones de saneamiento ambiental. Los esfuerzos desarrollados tradicionalmente por las instituciones han priorizado el acceso a los recursos como Sistemas de Agua Potable y letrinas. Sin embargo el problema de salud ha seguido e incluso en algunos lugares, se ha incrementado.

La respuesta sugerida por la experiencia es que debemos enfatizar el desarrollo de una cultura de auto cuidado en la que el cuidado y uso de los recursos sean ejes fundamentales. Por esto la Dirección Ejecutiva de Saneamiento Ambiental, UNICEF, los Municipios Distritales de San Marcos y Celendín, la Asociación de Promotores de Salud de Celendín y la Asociación de Agentes Comunales de San Marcos, están desarrollando, de manera conjunta, la iniciativa CUIDANDO LA VIDA.

La iniciativa se desarrolla tanto en comunidades que tienen servicios como en aquellas que no tienen. La propuesta apunta a demostrar que el uso adecuado de los recursos zonales puede llegar a mejorar los problemas de salud, causados por contaminación hídrica o ambiental, que afectan prioritariamente a nuestra población menor de tres años produciéndole desnutrición y muerte.
Cuando se hizo la Investigación vimos que existen problemas de acceso, cuidado y uso de los recursos, que tienen que ver con un deficiente estado de salud de la población menor de tres años. Para el caso de Celendín encontramos que tres de cada diez niños había tenido diarrea en los últimos quince días, estando relacionado con la desnutrición crónica.

Así mismo en relación con la prevalencia de los comportamientos promocionados en las estrategias de educación sanitaria se tienen los siguientes datos para Celendín:

  1. Solo 7% de los niños de las escuelas se lavaron las manos antes del desayuno escolar. Este porcentaje, cuyo número total estuvo en Celendín, evidencia una carencia de práctica del comportamiento no sólo en el espacio de la escuela si no de los hogares.

  2. Solo el 36% de las familias tuvieron acceso al recurso para el lavado de manos.

  3. En el total de la muestra un 23% de las casas presentaron excrementos alrededor de la misma. A esto se debe sumar que, en Celendín, un 48.24% de las casas no disponían de letrinas.

  4. Las letrinas tenían, en un 82% de los casos, signos de deterioro y descuido (no tenían pared, puerta y techo).

  5. En un 73% de los hogares se almacenaba agua en recipientes, lo que afecta a la calidad del agua.

  6. El 58% de la población encuestada en Celendín vive en casas que cuentan con solamente dos habitaciones. Si tomamos en cuenta que el promedio de integrantes de la familia rural son cinco, es claro que existe un problema de hacinamiento.
 La investigación cualitativa realizada, respecto a los comportamientos sanitarios a promocionar; arrojó datos que sirvieron para el diseño metodológico propuesto. Los más importantes son presentados a continuación:
  1. La percepción de suciedad está relacionada con verlas. Esto implica que las manos no se lavan si no se las tiene visiblemente sucias.

  2. La población entrevistada percibe que los niños, que se alimentan de leche materna o sopas, no contaminan, por tanto pueden disponer sus excrementos alrededor de la casa sin producir contaminación.

  3. La población entrevistada diferencia dos tipos de agua según su calidad. El agua se categoriza por su origen y características vinculadas a su frescura, olor, sabor y limpieza. El agua se diferencia en agua buena y agua mala.

  4. Las letrinas no son valoradas simbólicamente por la población, por tener mal olor, ser incómodas y ser peligrosas para los niños.

  5. Los recipientes utilizados para el almacenamiento del agua, son aseados cuando están visiblemente sucios. Se considera que si el agua que contiene está limpia entonces el recipiente no necesita limpieza.
Ante esta problemática se propone una estrategia de intervención que tiene como principios básicos para la ejecución, el acceso a recursos de saneamiento adecuados y de calidad, la participación comunitaria, la participación institucional, el desarrollo humano, la autoestima, el género y la sostenibilidad.

De la Revista El Labrador, mayo 2001

martes, 19 de junio de 2012

Ecología: EL AGUA, UN BIEN CADA VEZ MÁS ESCASO

Autora: Irene Quaile/ Cristina Papaleo
El cambio climático producirá un gran impacto en la distribución del agua para consumo y para producción en el planeta, un desafío para el que ya algunos expertos plantean respuestas alternativas.

Existe un amplio consenso científico y político acerca de que el cambio climático afectará la distribución de agua en todo el planeta. Pero cuando se trata de predecir exactamente el impacto que esto tendrá en un lugar determinado en un momento determinado, las predicciones se vuelven menos exactas.


Algunos modelo del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC) pronostican que el Cuerno de África, por ejemplo, se tornará más seco, y otros dicen que se volverá más húnmedo dentro de los próximos cien años. Algunas partes de Europa ya están enfrentando sequías y otras experimentan inundaciones repentinas. Esas contradicciones abren un gran interrogante acerca de cómo podemos prepararnos para un futuro tan incierto. Expertos en abastecimiento de agua, en reunión en Bruselas, intentaron encontrar respuestas.


Impactos del cambio climático
El uso industrial del agua debería estar claramente delimitado.
Más de un 70 por ciento de la superficie de la Tierra está cubierta de agua, pero solo un tres por ciento del planeta es agua limpia. La necesitamos para beber, para producir alimentos y otros bienes de consumo, y para generar energía. Alan Jenkins, director de Abastecimiento de Agua del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido, explica por qué debemos preocuparnos por ese recurso tan preciado: “La incertidumbre acerca de los impactos futuros del cambio climático es muy grande. Sabemos que eso influirá en el abastecimiento de agua, pero no sabemos aún con exactitud cuán grande será ese impacto”, dice Jenkins. Y explica que las consecuencias serán muy distintas si, por ejemplo, el nivel del mar aumentara un metro o dos, ya que si el incremento fuera de dos metros, eso requeriría mayores inversiones. Y lo mismo se aplica a la incertidumbre acerca del acceso al agua y cómo influirá en él el cambio en el ciclo hidrológico.

Molinos hidráulicos eficientes en Nepal.

Pero Jenkins subraya que esa falta de certeza no debe ser una excusa para la inacción. Y su opinión es compartida por Rosario Bento Pais, presidenta de la Unidad de Adaptación al Cambio Climático en el Directorio Europeo General para la Acción Climátcia. “El informe del IPCC sobre adaptación y resiliencia muestra lo que ya sabemos con certeza. Y luego hay que manejar lo que aún no sabemos para los próximos 50 años, y tomar en cuenta ese margen de incertidumbre. Es posible que haya fenómenos meteorológicos extremos, por lo cual nuestras medidas tal vez deban ir más allá de aquello que sabemos con un cien por ciento de seguridad”, dice la experta.


¿Cuánto se pagará por el acceso al agua?
Es necesario un sistema eficiente de control de gastos y distribución del agua.
Monica Scatasa, asesora económica de la División de Aguas y Gestión de Residuos, una institución de la Unión Europea, dice que “hay dos o tres mensajes que la gente necesita escuchar: no podemos garantizar una protección completa ante el cambio climático. No podemos evitar daños, pero podemos prepararnos para enfrentarlos, y la cuestión es tener en cuenta qué costos estaremos dispuestos a encarar ahora y cuáles serán los que tendremos en el futuro.” “Si con todo lo que sabemos no actuamos, si no probamos ser flexibles, los costos serán mucho más altos”, agrega Rosario Bento Pais.

Muchos de los costos de algunos países hacia los cuales los expertos desean llamar la atención tienen que ver con la producción de bienes para otros países. Jacqueline McGlade, directora ejecutiva de la Agencia Europea de Medio Ambiente, es una de las autoras de un informe reciente sobre el uso de agua en la “Economía Verde”. “En pocas palabras: la distribución de agua probablemente cambie en el futuro. Y para eso debemos tener en claro quién podrá acceder a ella y quién tomará las decisiones al respecto de quiénes podrán tener acceso al agua”, plantea la experta. ¿Cuál será el precio a pagar por el uso industrial del agua y cuál será el valor de conservarla en los ecosistemas? El agua es un bien público. Pero ¿cuidamos todos de ella? Cuando contaminamos el agua, ¿quién paga las consecuencias? “En definitiva”, subraya Jacqueline McGlade, “no importa si vivimos en los países industrializados o en desarrollo, estemos donde estemos, en el futuro deberemos implementar cuentas para el uso de agua, para asegurarnos de que comprendemos la riqueza que poseemos y la manera en que la utilizamos.”


El agua como factor de bienes de exportación
Todos los habitantes del planeta tienen derecho al agua limpia y potable, un desafío para el futuro que comienza hoy.
El 41 por ciento del insumo de Europa incluye agua que es utilizada fuera del continente para producir bienes que importa EE. UU. Si eso se contabilizara debidamente, se debería compensar a los países en desarrollo por el uso de su agua. Los sistemas estandarizados de medición, de precios y de pago por el agua podrían ser un incentivo para que los países industrializados incrementaran la eficiencia en el uso de nuestro más importante recurso y mejorar así las vidas de los casi 900 millones de personas que actualmente no tienen acceso al agua potable, señalan los expertos.

Los cambios en la distribución del agua en el mundo serán uno de los mayores impactos del cambio climático. Y un uso más eficiente de uno de nuestros más preciados recursos será la clave para asegurar que contamos con suficiente cantidad del preciado líquido para enfrentar el crecimiento poblacional y el calentamiento global. Además, es importante remarcar que el problema del abastecimiento de agua no puede ser abordado únicamente por un sector de la economía. Los expertos son de la opinión unánime de que se debe apelar a un concepto integrador que incluya a la clase política, a la industria, a la agricultura, y, no en último término, a los consumidores.

Tomado de DW de.
Editora: Emilia Rojas- Sasse

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jueves, 31 de mayo de 2012

Turismo y ecología en Sucre: CAMPANORCO


Por: Tito Zegarra Marín.
Como todos los años, pasada la fiesta religiosa en honor a San Isidro Labrador, salimos a ponernos en contacto con la naturaleza, allí, donde aún se respira aire tibio o frío pero absolutamente limpios, donde la quietud y soledad de ambiente obliga a repensar sobre la grandeza y futuro del planeta tierra y donde las profundas y elevadas montañas, al recorrerlas, nos inyectan  fuerza, optimismo y salud.

Habíamos definido con anticipación que en el presente año escalaríamos las cumbres del cerro Campanorco. El grupo, casi el mismo: Moisés Rojas, Gonzalo Mujica, Cecilio Aliaga, Práxedes Zegarra, Wilder Sánchez y el suscrito, extrañamos sí, a Elisa Horna y Edinson Mendoza, que por razones de fuerza mayor no pudieron acompañarnos. Fresca y de poco sol la mañana del 16 de mayo, día de partida, y aunque parezca extraño, nadie se amilanó ante el desvelo motivado por la espectacular presentación de la orquesta Los Cuervos de Rioja, en plena Plaza de Armas de la localidad sucrense.
Cerro La Yerba Buena y Campanorco
toma desde La Punta, El Criollo.

El trayecto a seguir (se nos dijo) era largo pero de moderada pendiente, con caminos angostos e inciertos hasta cierta parte e inexistentes al seguir avanzando, que los terrenos eran duros y cubiertos de arbustos, matorrales, cercos de piedra y zarzales. Sobre ellos marchamos, sin prisa, a gusto y valorando esos escenarios que otrora fueron morada de venados y vizcachas, de familias ancestrales, cultivos silvestres y alguna fauna que hoy pugna por sobrevivir, para sorpresa nuestra, Moisés, intempestivamente halló un quinde o picaflor muerto de doble cola extensa, especie casi desaparecida en el medio. Como habíamos previsto, caminar por esas praderas demandó algo más de tres horas, algún esfuerzo físico y sudores hasta llegar a la meta.

Quinde de dos colas y
colorido plumaje de aprox 20 cm.
A mitad de camino les expliqué que estábamos sobre el cerro en cuyos acantilados del lado derecho se ubicaban las rojizas cuevas El Idulo donde el año próximo pasado descubrimos grabados de pintura rupestre, me pidieron visitarlo al regreso, pero el tiempo no fue suficiente. El panorama en todo el trayecto se mostraba amplio y reluciente: el recreo campestre de Surolaja rodeado de tierras reforestas, la carretera serpenteante hacia el Cantange y en la parte alta, los lejanos y pintorescos villorrios de Cajén y Sausepama y tras los cerros nubosos del sur, la localidad de Oxamarca y el sitio histórico La Chocta.

Vista de la desembocadura del río
Cantange en el río Marañpon
al fondo la cordillera.
Al promediar el medio día llegamos al primer pico, a 3024 m.s.n.m., y poco después al segundo, ambos distinguen y dan altivez al cerro Campanorco, convertidos en solitarios y espléndidos miradores. Pero lo que emociona y aterra es el inmenso abismo que los corta y que cae abruptamente hasta las riberas del río Cantange, también el cerro San Gregorio exhibiendo un cuadro ecológico impactante generado por los enormes y continuos deslizamientos que contrasta con la armonía natural del entorno; por último y siguiendo el curso del río, llaman la atención las extensas pampas de Combayo, carentes de agua y casi pegadas el río Marañón, donde vierte sus aguas el mencionado río.

El sabroso compartir: con mote,
habas, pescado,
plátanos y granadillas.
Desde la segunda cumbre, donde degustamos el refrigerio, confundimos a un ave de regular tamaño que ostentosamente sobrevolaba esos inmensos espacios aéreos con un legendario cóndor, lastimosamente y a pesar de nuestro deseo, desde hace muchas décadas ya no se tiene rastros de existencia de esas aves míticas, encontramos más bien, restos de construcciones pre incas que coronaban a esa cima del cerro, aunque deterioradas y tapadas con tierra y monte, y variedad de piezas de cerámica rústica. Muchas vistas se tomaron, y cuánto extrañé y sentí no contar con mi inseparable cámara que, dos noches antes, desapareció de mis propias manos; observamos a lo lejos el elevado cerro Punta Grande erguido sobre el río Marañón, al que vistamos el año anterior.

Pampa Yerbabuena.
Brevemente dimos gracias a la madre tierra por permitirnos recorrerla y brindarnos la posibilidad de seguir viviendo sobre ella, e iniciamos el retorno por el extremo opuesto al de venida, que por cierto tampoco fue fácil, pues en gran parte bajamos haciendo camino hasta llegar al borde de una inmensa y bella pampa verde conocida como Hierbabuena, enclavada en medios de grandes cerros y con una pequeña laguna reconstruida al centro. Otra similar, aunque de menor tamaño ubicamos más adelante, realmente llamativas y prodigiosas esas vastas planicies naturales.

Preciosa piedra campana.
En la primera pampa esperamos al amigo Wilder que por su parsimoniosa actitud siempre suele retrasarse, cuando estuvo cerca nos comunicó en alta voz que acababa de darse cuenta que extravío su cámara, por lo que tuvo que regresar a buscarla por casi dos horas, pero  penosamente no la pudo encontrar. Al continuar con el retorno, Gonzalo y Moisés, en un momento de suerte, encontraron una piedra pequeña realmente asombrosa, esculturalmente pulida y formada por el tiempo, con una especie de brazos estirados, ventanillas, artificios y sinuosidades que la hacen bella y singular, no dudaron en llevarla, la enlazaron a dos varas de madera y turnándose lo cargaron hasta su nuevo destino. Como si esta particular piedra nos hubiese despertado, recién nos dimos cuenta de por qué el nombre de Campanorco, pues al golpearla con un madero u otro objeto, sencillamente sonaba como una verdadera campana, ni más ni menos, por ello, bien merecido el nombre. 







 

Campanorco y la Yerba Buena

lunes, 2 de abril de 2012

Aventura: PEDALEANDO EN LAS SALINAS, LUGAR DE MESETAS Y LAGUNAS ANDINAS DE AREQUIPA.

Escribe Rodolfo Trigoso.
Mi compadre Moisés y yo practicamos el ciclismo de montaña, no somos competidores, lo hacemos como afición. Es así que mi compadre viajó de vacaciones a Arequipa dándome una gran sorpresa: “Trajo su bicicleta”. Apenas llegó salimos a visitar la hermosa campiña arequipeña, la cual lo dejó muy cautivado. Un día me contó que, él tenía planeado viajar en bicicleta a la zona de la Laguna Salinas; entonces empezamos a planificar la aventura, la cual se hizo realidad un día del mes de diciembre del año 2000. 


Muy temprano, salimos pedaleando desde Congata, urbanización donde yo vivía entonces, hasta una de las agencias de transporte en el centro de la ciudad de Arequipa, abordamos el bus que iba al pueblo de Ubinas en Moquegua.
Con nosotros viajaban un grupo de muchachos arequipeños que acudían a una festividad en Ubinas y que también llevaban sus bicicletas con ellos, dijeron que tenían un evento especial allá. Después de recorrer en bus unas cuatro horas, eran aproximadamente las once de la mañana, cuando arribamos al lugar denominado Moche, pueblo pequeño, geográficamente ubicado en Moquegua y que se encuentra a la orilla sur de la Laguna Salinas, en la Reserva Nacional Salinas. Uno de los muchachos que acompañaba al grupo mencionado, que durante el trayecto del viaje en bus, trabó amistad con nosotros y enterado de nuestras intenciones deportivas de volver en bicicleta desde Salinas hasta Arequipa; decidió acompañarnos y se quedó también con su bicicleta en el pueblo de Moche. 

Luego de algunas preguntas a los lugareños de Moche, sobre como arribar al pueblo denominado Salinas, emprendimos el viaje con dirección al lado norte de la Laguna Salinas. Ésta, en esa época del año, se encontraba baja en su nivel de agua. 
Rodando sobre suelo salino intentamos llegar al otro extremo norte, tras treinta minutos de viaje, nos encontramos en  medio de un desierto de sal y no avistamos señal de algún lugar cercano. Sólo pudimos observar el volcán Ubinas por el este y el Misti y el Pichu Pichu por el oeste. ¡Estuvimos perdidos!, de repente a lo lejos, vimos una figura diminuta que se acercaba. Esperamos… Una bendición de Dios, era un ciclista del lugar, llegó justo cuando no supimos qué dirección tomar. El señor se acercó montado en una bicicleta antigua, dijo que venía del pueblo de Salinas. Le pedimos referencias para llegar allá. Nos tomamos algunas fotos con él y nos indicó que ruta tomar. Luego de rodar unos treinta minutos más, el paisaje fue cambiando, el suelo salino dio paso a los pajonales, señal de que nos aproximábamos a tierra firme. 

Efectivamente, nuestra presencia, fue un poco rara para los lugareños, especialmente para los niños que se asustaron al vernos “salir de la Laguna”. En esos momentos se celebraba un matrimonio al estilo del lugar. El pueblo de salinas consistía de sola una calle con casas a los costados de ella… El hambre se hizo sentir en nuestros estómagos y fuimos a una tienda a tomar una bebida, comer un poco de fruta que habíamos llevado y descansar un poco. Habíamos recorrido una travesía de 16 kilómetros.

El pueblo de Salinas se encuentra a una altura de 4,325 msnm, según el altímetro que habíamos llevado. El cielo empezó a nublarse, el frio de la jalca o puna, lugar de las mesetas y lagunas andinas, se hizo sentir con fuerza…

Decidimos continuar el viaje siguiendo por la carretera afirmada que conduce a Arequipa y que bordea la laguna Salinas de este a oeste... Soplaba un viento fuerte y helado que entraba a nuestro cuerpo cual punzantes alfileres a través la ropa poco adecuada que habíamos llevado para esa altura.
La recompensa fue el paisaje impresionante, por un lado la laguna con sus aves endémicas como las parihuanas y otras aves migratorias y,  por el otro, los cerros cubiertos de Ichu y algunas vicuñas pastando plácidamente. Nosotros nos detuvimos de cuando en cuando para tomar algunas fotografías y contemplar la bella naturaleza que Dios nos la puso ante nuestros sentidos.

Seguimos pedaleando reciamente, el viento en contra era fuerte y nos era imposible avanzar rápidamente. Llegamos al hito de entrada a Reserva Nacional Salinas (INRENA). Seguimos dándole al pedaleo, esta vez en una carretera en ascenso, gracias a Dios que, las laderas del volcán Pichu Pichu nos protegían un poco del fuerte viento helado, sin embargo la subida se hizo larga y ardua. El cuerpo se resistía a seguir, ya no daba más. Lo miraba a mi compadre que iba en su bicicleta a mi costado y que parecía tranquilo, o por lo menos era lo que aparentaba. 

-        - ¿Una descansadita Compadre? Le dije.
-        - Claro, por supuesto - Él también sentía los estragos de la cuesta, el frio y la altura.

Después de recorrer unos veinticinco kilómetros desde el pueblo de Salinas, llegamos a la fila en donde pudimos apreciar la carretera sinuosa que conduce a Chiguata y más al fondo la extensa campiña de Arequipa.
Ya, con menos frío, empezamos el descenso en una carretera llena de polvo volcánico que cubría más o menos en diez centímetros las llantas de nuestras bicicletas, después de hora y media, llegamos al pueblo de Chiguata, donde tomamos alguna bebida, y nos tomamos fotografías ante la mirada atónita de algunos parroquianos que notaron nuestras bicicletas y ropas cubiertas de polvo. 

Después de descansar un poco del largo descenso, continuamos con el viaje, la ruta esta vez estuvo más fácil por ser asfaltada y en bajada. Siempre acompañados por el portentoso Misti…
 En la ruta encontramos a unos colegas de la policía de carreteras de Arequipa, nos tomamos algunas fotos con ellos y, continuamos rumbo a la ciudad blanca… En esta ciudad, en algún lugar que ya no recordamos, nos despedimos de “José”, nuestro compañero de travesía a quien no lo volvimos a ver nunca más. Ojalá él pueda leer estas líneas y se comunique con nosotros.

Tras cruzar la ciudad de Arequipa, llegamos aproximadamente a Congata a las 6 pm., nuestro destino final. Tras un recorrido de 116 kilómetros.
Después de un reponedor baño y comer disfrutamos de un Anís Najar, recordando la aventura vivida.

Reflexión:
Saben…, una bicicleta no es un juguete, es un instrumento que sí lo sabes usar te traslada poco a poco hacia la felicidad, el ciclismo es un deporte tan completo que te relaja, te fortalece, te promete que disfrutes de la naturaleza, te inspira al amor, a la poesía, purifica tu alma, y lo mejor de todo, te lleva a la meditación.
¡Ama y respeta a la naturaleza, entra en armonía con ella y con lo que te rodea, se feliz…!



 Les voy a resumir un poco sobre La laguna Salinas:


Es una laguna de agua salobre y está rodeada de turberas(es un tipo de humedal ácido en el cual se ha acumulado materia orgánica en forma de turba) y bofedales. Cerca a esta laguna se encuentran importantes nevados y volcanes como el Misti, Chachani, Pichu Pichu, y Ubinas. 

Además  alberga relictos de bosques andinos, así como praderas alto andinas que poseen especies típicas que forman agrupaciones como la Yareta, Queñual y Kcapo, entre otras usadas por la población local como combustible y para el pastoreo de ganado. 

Ésta laguna se encuentra en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca que está ubicada en las provincias de Arequipa y Caylloma, del departamento de Arequipa, y la provincia de General Sánchez Cerro, del departamento de Moquegua. Abarca una superficie de 366,936 hectáreas y se encuentra a una altitud promedio de 4,300 m.s.n.m. 
Partiendo de Arequipa, se accede a la Laguna Salinas por la carretera Arequipa - Chiguata - Puno.
Las temperaturas medias anuales que oscilan entre 3 y 8 grados centígrados, con mínimas absolutas que llegan hasta los –10 ˚C.
Los meses de mayor precipitación son enero, febrero y marzo, en los cuales se registra 65 por ciento del total de precipitación anual. En los últimos veinte años, la región sur ha sufrido ciclos de sequías muy severos, lo cual nos indica que se debe manejar con sumo cuidado el agua en este frágil ecosistema. La humedad relativa media es baja: su promedio menor es de 50 por ciento. El viento helado contribuye a la sequedad ambiental y la evaporación es intensa (1,5 m por año o más).

En la laguna de Salinas, encontramos una de las principales áreas para la conservación de tres especies de flamencos, con poblaciones que pueden alcanzar hasta 25 mil individuos en la temporada húmeda. En esta laguna son particularmente notables las gaviotas andinas y anátidos (patos), de diversas especies.
Posee una fauna típica de la puna seca de América del Sur, adaptada a los bruscos cambios de clima y a las temperaturas extremadamente frías que caracterizan a este ecosistema, aun así su diversidad es importante, posee 24 especies de mamíferos, destacando entre ellos la vicuña, el guanaco y la taruca (venado andino). Además de la presencia importante de la alpaca y llama como animales domésticos.
  
La laguna se originó por la gran actividad volcánica que hubo durante el cuaternario y el terciario superior, a lo que se sumó la acción erosiva glacial y pluvial como fuerza exógena, que tuvo un gran impacto durante el cenozoico superior pero que se ha atenuado en el presente.



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