Tito Zegarra Marín
Son miles los celendinos que nos visitan con motivo de la festividad en homenaje a la virgen del Carmen, deseosos de participar de la nutrida programación religiosa, social, artesanal, taurina, artística, agropecuaria, musical, cívico-patriótica y otras; a la par de disfrutar de la frescura de su paisaje.
Sin embargo, esta considerable afluencia de visitantes también desearía ver que en su ciudad existen logros y avances importantes, concretos e indispensables para progresar y desarrollarse. Veamos lo encontrado al 2026.
El nuevo Palacio Municipal. Significativa obra, pero controversial desde que se anunció su reconstrucción. El suscrito y otros amigos, respetosamente alzamos la voz, pues consideramos que podía dañar su diseño histórico y acabar con parte de nuestra cultura urbana. Al iniciarse los trabajos con algo de prisa, planteamos que se ciñeran estrictamente al perfil arquitectónico tradicional, incluyendo 3 ambientes al interior: auditórium, biblioteca y museo provincial.
Ya inaugurado y en funcionamiento, debo decir que el nuevo Palacio Municipal se muestra similar al anterior: vistoso y armónico con el entorno y relevante por sus formas y elementos anteriores como la torre, puertas, ventanas y el color característico. Requiere eso sí, una segunda etapa para ampliarlo y mejorarlo.
La colina San Isidro. Cercano y estratégico mirador al que no se lo ha conservado apropiadamente y, para colmo, algunos malos celendinos intentan adueñarse. Aun así, con la efigie del Cristo Redentor, se ha remozado la capilla y se ha construido la esperada y necesaria escalinata desde el jirón Moquegua hasta la cima, la cual, aún requiere reajustar las graderías, más pasamanos, arborizarla y mayor belleza. Los visitantes, lo primero que hacen es subir a la colina.
La pavimentación (en proceso) de la avenida hacia el caserío de Pumarume es una importante y justificada obra, que debe complementarse con la construcción de la capilla de San Cayetano y el parque respectivo. La profunda devoción al Niño de Pumarume y lo atractivo del lugar lo ameritan y son muchas familias y visitantes que concurren a esos escenarios.
El centro histórico, lo mejor de nuestra ciudad, no fue protegido como correspondía, no obstante, su plano excepcional, diseño simétrico y visionario, calles amplias y uniformes, casas de dos pisos y balcones de madera. Hoy, muestra una fisonomía arquitectónica distinta, tipo costa, con poco que rescatar y algunas moles antiestéticas. Siempre soñé ver al Jirón Dos de mayo, desde la plaza de Armas hasta el jirón M. Gonzales, convertido en exclusivamente peatonal, sin postes, cableado subterráneo, letreros uniformes. Ojalá, algún año sea realidad.
El nuevo y moderno hospital, de varios pisos y equipado, y pomposamente anunciado, parece no avanzar, pese a que cuenta con un presupuesto superior a los 293 millones de soles (ingenieros de obra impidieron tomar vistas).
Y el servicio de agua potable, lo más vital y urgente, no da visos de arreglarse en forma definitiva. Algo hay que hacer y sin demora. Por último, la canalización del río Chico y su conversión en avenida, pareciera esperar un milagro.
Son tiempos de acciones y de saldar retos pendientes, para bien de la ciudad, la festividad del Carmen y de miles de visitantes.
Agrego: felicitaciones a los organizadores del Concurso Nacional de Bandas Escolares. Encantadoras melodías.









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