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jueves, 12 de abril de 2012

Personajes: VÍCTOR MANUEL RODRÍGUEZ CHÁVEZ

1912- 2002
Por Olindo Aliaga R. y Gutemberg Aliaga Z.
 Los Solares (Fracción de terreno de 100 varas de largo por 80 de ancho), de trazos perfectos de la encantadora campiña del Huauco serán testigos de días inolvidables de cotidiano pastoreo de un niño con los pies descalzos; pero que con amor y dulzura, pasaba días de sol y lluvia en interminables rastrojos (Pasto y restos que quedan después de la cosecha del maíz), donde ovejas, bueyes y vacas se daban cita para alimentarse de la nutriente sarapanca (Llamada también Sarapanga. Tallo seco de la planta del maíz, sirve de alimento para el ganado, usado también como leña en la cocina. Algunos pobladores dicen sarapanga).

Aquel niño, de cuna humilde, responde al nombre de Víctor Manuel, que años más tarde se convertirá en el abogado más destacado del foro cajamarquino.

Víctor Manuel, nació en el Huauco un 24 de febrero de 1912; sus padres, don José Vicente Rodríguez Zegarra, hombre de tez blanca, ojos claros, corpulenta estatura y dedicado a la pequeña agricultura; su madre, doña Isidora Chávez Aliaga dedicada a los quehaceres del hogar y a la crianza de sus hijos; Víctor Manuel es el shulca (hijo último) de ocho hermanos.

Su educación primaria la realiza en la Escuela Fiscal de su tierra natal, sobresaliendo por sus altos calificativos, su maestro de las primeras letras fue el normalista don Demetrio Sánchez Aliaga, egresado de la facultad de Educación de La Cantuta.

Al terminar su educación primaria a los 12 años de edad, decide ayudar a su padre en las labores agrícolas y en el pastoreo de ovejas; tiempo después dirá: "El hombre se hace grande por su decisión y por las circunstancias que le brinda la vida", recordando aquel momento inolvidable, cuando el año de 1928 toma la firme decisión de enviar una carta a su hermano mayor Elías Rodríguez Chávez, residente en Huamachuco, solicitando ayuda económica para continuar con sus estudios secundarios; petición que le fue concedida.

"Me alquilé como arriero", le dijo, con cierto hálito de tristeza a un paisano mientras viajaba a la lejana provincia huamachuquina, anhelando se cumplan sus sueños de estudiar.

En el hogar de su hermano, entonces un próspero comerciante, halló una verdadera protección paternal, pues su hermano Elías y su esposa Manuela le prodigaron cariño y amor, como si se tratara de un hijo más.

Estudió secundaria en el Colegio San Nicolás de Huamachuco, distinguiéndose por su alto rendimiento académico y su conducta intachable, ocupando desde el primer al quinto año el primer puesto en el Cuadro de Honor, ganándose el respeto y consideración de profesores y compañeros. Rodríguez, como cariñosamente lo llamaban era el primero en ingresar al colegio y el último en retirarse.

Todas las vacaciones escolares ayudaban a su hermano en su tienda comercial, realizando los inevitables inventarios, que debido al crecimiento del negocio se hacían cada año más tediosos y complicados.

Por decisión de su hermano Elías, viaja a la ciudad de Trujillo junto a su sobrino Magno Rodríguez Gamboa, ambos ingresan a las aulas bolivarianas: Víctor Manuel a la facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Magno a la facultad de Medicina Humana.

Cuando cursaba el tercer año de Derecho, ingresó a la Facultad de Educación recibiéndose de Profesor de Educación Secundaria; tiempo después, se matricula en la facultad de Ciencias Económicas y Contables, graduándose de Contador Público.

Al concluir sus estudios de abogacía los hace con la más alta calificación y Mención Honrosa.

Años más tarde se Doctoró en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima; siendo el único Doctor en Derecho en Cajamarca por muchos años.

Contrae matrimonio con una linda damita josegalvina, Clara Chávez Díaz, procreando 4 hijos: Doris, Diva, Víctor y José Manuel, todos ellos destacados profesionales.

Retorna a Huamachuco e instala su Estudio Jurídico, defendiendo a sus clientes con éxito dada su gran preparación académica. A solicitud de los vecinos notables de Huamachuco fue nombrado Alcalde, cargo que desempeñó con eficiencia y probada honradez, dejando buenas obras por lo cual es recordado con cariño.

En estos lares huamachuquinos, unió a sus paisanos de Sucre que trabajaban como comerciantes exitosos y fundó el Club Social Sucre, que tuvo trascendencia en la vida social y a la vez el reconocimiento de las autoridades de aquella lejana provincia.

Años después, participó en política, lanzando su candidatura por la provincia de Pataz; no ganó esta elección, por lo que muchas veces daba gracias a Dios; luego de esta experiencia (contienda) se estableció en Cajamarca, allí se destacó como el mejor abogado, tanto por sus conocimientos como por su idoneidad, haciéndose merecedor a la estimación de la sociedad cajamarquina, fue abogado defensor de diversas empresas mineras: Paredones, Michiquillay, de la Empresa lechera Perulac, de las haciendas de los Gildemeister, Huacraruco y Sunchubamaba.

Ejerció la defensa libre en lo penal y en lo civil, su talento y dedicación a su profesión lo hacen popular y un abogado de marca mayor.

Víctor Manuel fue un profesional excelente, no era petulante, por el contrario era sencillo y honesto, convirtiéndose en un libro abierto para los jóvenes abogados que concurrían a su estudio a solicitar un consejo.

Cuando tenía 45 años enviudó, dedicándose con amor doble, de padre y madre a la crianza de sus hijos, en este reto de su vida lo acompañó su suegra Juana Díaz a quien sus nietos lo verán como la Mamá Juanita.

Una vez que sus hijos llegaron a ser profesionales decide casarse con la señora Elisa Quevedo, menor que él y a su lado pasó 27 años de ejemplar vida; matrimonio civil que se realiza en la ciudad de Celendín y el religioso en la ciudad de Sucre en forma reservada.

Siendo abogado, arrendó El Común, con la finalidad de hacer de este fundo de propiedad de la municipalidad de Sucre un centro piloto agrícola y ganadero, pero la suerte le fue adversa, a los pocos meses de entrar en posesión, las lluvias inundaron la pampa, perdiéndose los sembríos de invernas y de árboles, muriendo gran cantidad de ganado de raza Holstein y estando al borde de la quiebra tuvo que abandonar sus sueños y empezar a luchar de nuevo.

Asiduo visitante de su tierra natal y del pueblo de José Gálvez, la tierra de su entrañable Clara, preferentemente, en las fiestas de los carnavales; cultivando en sus hijos el amor a la tierra de origen, porque según él decía: "que a la tierra donde uno nace hay que amarla, porque ella es la madre de todas las madres".

Los últimos años de su vida viajó a Oregón, Estados Unidos donde radican sus dos hijas.
El doctor Víctor Rodríguez Chávez fue un hombre notable, un buen ejemplo de sucrense, progresista, de mucho propósito y empeño pero con un gran sentido del humor que celebraba lo más simpático de la idiosincrasia de la vida diaria de los pueblos de Sucre y José Gálvez; un hombre optimista, sin rencor ni resentimiento alguno; un hermano, un buen esposo, un buen padre, un cariñoso abuelo y amigo íntegro que celebraba y apoyaba el éxito de los demás.

Víctor Manuel Rodríguez Chávez, murió a los 90 años de edad el 4 de julio del 2002, sus restos descansan en paz en el Cementerio General de Cajamarca.

De Personajes de la Historia Sucrense.

2 comentarios:

  1. Probablemente falta incorporar algunas facetas de su paso por Huamachuco y de su actividad como estudiante y activista en la Universidad de Trujillo. En Cajamarca, tambièn fue abundante su desempeño como abaogado y uno de sus ùltimos actos lo constituyò el asesoramiento que brindò al colectivo de estudiantes universitarios y paisanos en la gesta de defensa del SAUCO.

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  2. Se le ha comunicado a los autores de este artículo sobre su inquitud.
    Saludos

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