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sábado, 17 de octubre de 2020

CELENDÍN Y LAS AGUAS TERMALES DE LLANGUAT

Por Tito Zegarra Marín.

        A 20 kilómetros de Celendín, lado norte, descendiendo por carretera afirmada se llega al más agradable valle cálido de la provincia, Llanguat, donde se encuentran los valiosos manantiales de aguas termales, casi al centro de sus áreas verdes y a pocos metros del río La Llanga.

    Son aguas termales que afloran a una temperatura de 63 grados centígrados y en cantidad de 6 litros por segundo. Por su importancia y propiedades, este recurso debería ser base para un gran complejo turístico de aguas termales, construido con mínimo cemento, servicios óptimos, alojamientos ecológicos, alimentación tradicional, áreas recreativas, esmerada atención y otros, en condiciones de atraer a cientos de turistas y visitantes que participan de las bondades del termalismo.

    Llanguat es el promisorio valle en el que nacen las aguas termales, que además tiene la ventaja de estar dotado de un estimable potencial natural, económico, hídrico, geológico y turístico; sin embargo, aunque duela decirlo, aún no repercute con toda su magnitud en esa localidad ni en la provincia, dando la impresión que casi nada se ha hecho para aprovecharlo.

    Hasta los años 60, Llanguat fue un centro productivo de caña de azúcar (chancaca y aguardiente), coca y la deliciosa yuca, entre otros; existieron alrededor de diez trapiches para la molienda de caña y muchos jumentos para sacar la yuca y chancaca al mercado. Pero no era suficiente, había atraso y pobreza, y las aguas termales se perdían por las cercas de los terrenos.

   Con la apertura de la carretera, por esos años, se pensó que iba despegar y que ingresaríamos a una nueva etapa de impulso al desarrollo, lo cual era totalmente razonable y justificado. Sin embargo, después de más de medio siglo, debo decir, que poco se ha logrado y Llanguat aún está lejos de ser polo de desarrollo, no obstante los esfuerzos de contados celendinos en ese propósito (caso recreos y piscinas campestres).    

    El servicio actual de aguas termales muestra precariedad, desatención y pocas e inapropiadas mejoras en infraestructura; la carretera que lo separa de Celendín, casi siempre se encuentra en pésimas condiciones de transitabilidad; la capacidad productiva del valle muy poco ha despuntado, a pesar de la calidad de sus terrenos, clima y abundante agua; las rutas de  entrada  a las  provincias vecinas Hualgayoc  (Bambamarca) y Chota, y la  que nos lleva  a los sitios arqueológicos Las Portadas y el Koloche en Chumuch y Cortegana, y a  las cavernas de Múyoc con sus estalacmitas y estalactitas, en Cortegana, están casi abandonas.

    Considero por ello, que nuestra atención debe priorizar a Llanguat y sus aguas termales, colateralmente su potencial turístico, capacidad agrícola y su situación de nexo interprovincial. Ello implica: propiciar la participación de empresas de inversión en la línea termal, sea en sociedad o en concesión; asfaltar la carretera Celendín - Llanguat, postergando incluso la pavimentación de calles y avenidas; apoyar técnica y financieramente la producción agrícola diversificada del valle y reconstruir o mejorar las rutas de entrada a las provincias vecinas Hualgayoc y Chota.

   Pero comencemos por lo más significativo y prioritario: el asfaltado de la carretera y el apoyo para contar con un gran complejo turístico de aguas termales. ¿Usted, amigo celendino, imagina lo impactante y lindo que sería ello?  Claro que sí, unámonos en ese objetivo.

* Publicado en el Nuevo Diario de Cajamarca el 17-10-2020





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